25/10/06

Los subtropicales serán una garantía para el desarrollo económico de la zona

La importancia actual y futura de los cultivos subtropicales, en la zona, se puso ayer de manifiesto durante la inauguración de las I Jornadas Hortofrutícolas organizadas por el grupo La Caña y centradas en tres frutos en concreto: chirimoyo, aguacate y mango.
A nivel técnico, comercial e incluso institucional se lanzó una auténtica apuesta por la continuidad del “verde tropical” de algunos de nuestros más conocidos productos, aunque las expectativas no son iguales para todos.
En el transcurso del acto inaugural, el gerente de La Caña, Jesús García Puertas, quiso significar lo que las jornadas suponen de continuidad con lo expuesto en la Semana Verde, en su edición 2005 (y donde las empresas de este grupo protagonizaron dos interesantes jornadas técnicas). Y hay que destacar que eventos de este tipo son de una utilidad extraordinaria para los agricultores, en particular y para el sector en general, indicaba Jesús García. Las jornadas se han enfocado desde el punto de vista de la producción (plantación, poda, manera de actuar en el cultivo, buenas prácticas culturales, plagas, etc...) con lo que se pretende crear un marco de referencia para que los expertos de las distintas fincas experimentales el que puedan transmitir a los actores principales del campo cuales son los avances que se están consiguiendo y que, al mismo tiempo, estos puedan estar en contacto con agricultores y técnicos y recojan las inquietudes que estos les transmiten.
Técnicamente, uno de los mejores conocedores de la materia, Ignacio Escobar, representante de Caja Rural de Granada y responsable de la finca experimental La Nacla, puso de relieve que este es un sector tremendamente activo.
Entre Málaga y Granada suman ya diez mil hectáreas de producción de subtropicales y esto supone unas perspectivas de futuro importantes, aunque más para el aguacate o el mango que el chirimoyo. El mango despunta y es una señal para que algunos agricultores pasen, por ejemplo, de la horticultura a este cultivo. Con estas jornadas –indicaba- “se despiertan ideas que están dormidas y que pueden ser ejemplo para avanzar en el desarrollo, aún mayor, de la fruticultura por su mayor rentabilidad y menor necesidad de mano de obra”. Ahora, concluyó, nuestro producto ha de compararse con los de otros paises competidores, por lo que hemos de tener claro que lo nuestro ha de diferenciarse por su calidad especial y esto debe unir más a productores y comercializadores.

Por último, a nivel institucional la apuesta vino de la mano del alcalde de Motril, Pedro Álvarez. Quien dijo que cualquier reflexión, hoy, sobre los subtropicales es sumamente importante. Y esto es así porque económicamente, la productividad de la fruticultura subtropical es alta y de por si garantiza la permanencia del producto.
Por otro lado están las razones de carácter “identitario” o cultural en el caso de una comarca que quiere penetrar en muchos mercados, no solo el agrícola sino el turístico, y ahí estos cultivos han otorgado un plus de valor a nuestra zona, y hay que mantenerlos también por este factor, según Álvarez. Más aún, la primera autoridad municipal, a quien acompañó el concejal de Agricultura Francisco Rodríguez Castillo, expuso algo muy ilustrativo: con cierta frecuencia a los ayuntamientos les llegan muchas iniciativas en torno a la alta rentabilidad del ladrillo, y esto llega cuando no hay un horizonte claro de ordenación territorial o de equilibrio de los sectores productivos, sin olvidar la propia personalidad del municipio. La alta rentabilidad agrícola será un freno efectivo, siempre, a esta presión que en cualquier momento pueda llegar y obligará a los ayuntamientos a luchar por la preservación de los territorios y su adecuada ordenación. Hoy hay muchas razones para perseverar en ello. Soy partidario del sector turístico, pero la coexistencia de los sectores productivos debe ser la norma.


Las jornadas comenzaron su parte más técnica centrándose en el chirimoyo. Según el Ingeniero Técnico Agrícola (de la Finca Experimental La Nacla), Javier García Tapia, el retroceso que está sufriendo el tradicional cultivo del chirimoyo en amplias zonas de la Costa de Granada y Málaga es una realidad palpable que, además, parece haberse acelerado en los últimos años. Los motivos están claros: la rentabilidad de las plantaciones y la falta de especialización de la mano de obra empleada en este cultivo que todavía no aplica las nuevas técnicas o lo hace de forma inadecuada.
Es más, los datos aportados por los técnicos evidencian que este sigue una tendencia a la baja en el número de hectáreas cultivadas , y por lo tanto del volumen de producción, pasando de unas 30 mil toneladas de producción a mediados de los años 90 a casi la mitad en el año 2005. Pero esta situación seguirá en los próximos años ya que pueden desaparecer otras 500 hectáreas, quedando reducida la superficie de cultivo a unas 1.800 a 2.000 hectáreas.
Tanto la superficie como la producción seguirá una tendencia a la baja, vaticinó, bien por el avance del aguacate (muchas hectáreas en fase aún inicial conviviendo con el chirimoyo) o bien por el empuje de la propia construcción. Por otro lado, este cultivo necesita más intensificación y especialización, algo de lo que en general falta en la zona; no bastándose en ampararse en su rusticidad y crecimiento fácil. Añadido a esto hay que hablar del poco conocimiento que se sigue teniendo de este producto dentro del sector.
A pesar de lo expuesto, las jornadas iniciadas rompieron una lanza a favor de este cultivo y apostaron por el chirimoyo, planteando un amplio elenco de técnicas y explicaciones que deben “abrir brecha” para iniciar un mayor conocimiento del fruto que incremente su rentabilidad, que frenen su retroceso y que fueron seguidas con interés por el más del centenar de participantes asistieron a la primera jornada. Datos referidos tanto a podas como a cuidados en la recolección, riego y abonado, etc.

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