1/10/09

La CEP NO acudirá el día 2 de Octubre a los Actos centrales del Patrón



La celebración del Día de la Policía (CNP), como fecha en la que se rinde homenaje a nuestra Institución y a aquellos compañeros fallecidos en acto de servicio goza del respeto que todo acto de estas características debe acaparar.
Sin embargo, en la Confederación Española de Policía creemos que los miembros del Cuerpo Nacional de Policía no tienen motivos para festejar el Día de nuestro Cuerpo. Las restricciones salariales, que convierten nuestro trabajo en el peor pagado de todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad pese a los riesgos y sacrificios evidentes que asumimos; las carencias materiales, que nuevamente, y por segundo año, han impuesto una austeridad en el empleo de material fungible (papel, bolígrafos, impresoras, etc.) y el que los policías deban costearse elementos básicos para su seguridad (guantes anticorte, chalecos antibalas, botas, munición, linternas, etcétera); la negativa a aplicar condiciones de trabajo que hagan compatible la prestación de un servicio de calidad y el disfrute de una vida personal; o el tener que soportar constantes recortes en las competencias que tenemos atribuidas en exclusividad por toda una Ley Orgánica, sin que el Ministerio del Interior haga nada para evitarlo, o ataques injustificados que forman parte de la lucha entre partidos y pretenden trasladar la imagen de que la Policía, como Institución, se mueve por criterios políticos. Son sólo algunas de las razones por las que la no considera adecuado celebrar el Día de la Policía.
Además debemos denunciar que en menos de dos años y desde el día de su inauguración, la Nueva Comisaría de Policía de la localidad de Motril se ha quedado pequeña, impidiendo así la posible creación de nuevas unidades especializadas (UDYCO, GUIAS CANINOS, UPR, UNIDAD MOTORIZADA, etc.); inconveniente causado sin duda por la falta de espacio que impide la construcción de nuevos departamentos para la ubicación de estas nuevas unidades.

Un garaje dónde es imposible estacionar el conjunto de vehículos policiales existentes hasta la fecha en esta plantilla debido a la escasez de plazas de aparcamiento los agentes se ven obligados a aparcar en la misma puerta de dichas dependencias policiales. Puertas automáticas que por cierto no funcionan (garaje). Mal funcionamiento de los extractores del aire instalados en los calabozos, creándose en el lugar un foco de infección de enfermedades respiratorias (tuberculosis), lo que sin duda vulnera la ley de riesgos laborales y posibilita el contagio entre agentes y ciudadanos que visitan a diario nuestra Comisaría para la tramitación de cualquier documento oficial.

Unas cámaras de seguridad tercermundistas y carentes de zoom que ofrecen una visión paupérrima del entorno que rodea al edificio, siendo imposible apreciar con nitidez aquellos vehículos o personas que pudieran vulnerar la seguridad del recinto, de lo que se deduce el tipo de seguridad que se brinda en el lugar.
Asimismo creemos inevitable la creación de un nuevo edificio policial portuario, ya que el actual ha quedado totalmente obsoleto como exige hoy por hoy la actividad de un puerto moderno como el motrileño.
Por otro lado, y sin desprestigiar el derecho y los méritos de miles de policías que serán reconocidos con el ingreso en la Orden del Mérito Policial en sus diferentes modalidades, si tenemos que señalar el sabor agridulce de esta conmemoración por la enorme desigualdad e injusticia que supone que más del 50% de las concesión de Cruces Rojas (las remuneradas) lo sean a la Escala Superior, sumiendo al resto de Escalas, básicamente las operativas, al reparto de reconocimientos más o menos de carácter testimonial. Estas Escalas marginadas, ejecutiva, subinspección y básica, cuyos componentes son los que en definitiva desarrollan la actividad puramente policial, con gran riesgo y penosidad, que da sentido a esta profesión, en buena lógica, deberían ser los que coparan este tipo de reconocimientos pues son ellos, y solamente ellos los que ponen en riesgo su integridad física y jurídica, los que realizan cientos de miles de horas de paciente espera y vigilancia, y sobre todo, los que de una forma próxima, atienden a miles de ciudadanos que requieren nuestros servicios.

Deficiencias materiales, escasez de recursos humanos en muchas plantillas, ataques permanentes a nuestro trabajo e injusticias en la concesión de condecoraciones. Son problemas de suficiente entidad como para estar preocupados y evitar discursos autocomplacientes y triunfalistas. Lo único que tenemos que celebrar es el trabajo impecable, sacrificado y honesto de las decenas de miles de policías que cada día trabajan, a pesar de estas carencias, por defender la seguridad de la sociedad española, garantizar su bienestar y velar por los principios constitucionales de nuestro Estado de Derecho.

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