La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada acoge este viernes el juicio contra dos acusados de ser los patronos de una patera que fue interceptada en las costas andaluzas, junto a la Isla de Alborán, en septiembre de 2013 con 70 personas a bordo, entre ellas siete menores de edad y dos mujeres embarazadas
La Fiscalía de Granada
solicita para ambos, en situación de residencia irregular en España y sin
antecedentes penales, una pena de 10 años de prisión. Se trata de Slaka D., de
28 años, de Chad; y de Mohamed S., de 25 y de nacionalidad senegalesa, a los
que se les atribuye provisionalmente un delito contra los derechos de los
ciudadanos extranjeros.
Según consta en el escrito de
acusación provisional del Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa
Press, sobre las 15,35 horas del 10 de septiembre de 2013, agentes del Servicio
Marítimo de la Guardia Civil, a bordo de la 'Guardamar Hamal' interceptaron una
embarcación semirrígida, de unos 10 metros de eslora, en "deficiente
estado de conservación" y que transportaba desde Marruecos a 70 pasajeros.
Los inmigrantes, que habían
emprendido su travesía desde una playa de Nador, eran de origen subsahariano e
iban indocumentados, la mayoría, 46 de ellos, eran hombres, y el resto eran 17
mujeres, dos de ellas en avanzado estado de gestación, y siete menores, tres de
ellos bebés y los cuatro restantes menores de ocho años.
La embarcación Hamal procedió
con éxito al rescate de los ocupantes, y a la intervención de la patera,
patroneada por los dos acusadas y empleada "para llevar a cabo el tráfico
clandestino de personas".
Según los informes policiales
al respecto, personas no identificadas actuaron "concertadamente para
procurar el ilícito tránsito de personas desde Marruecos" y habrían
contactado con los ocupantes de la embarcación neumática a través de un
intermediario, dándoles instrucciones y recogiéndoles en autobús hasta trasladarlos
al punto de la costa en la que se hallaba la patera dispuesta para el viaje. En
el trayecto por tierra, según el fiscal, los inmigrantes fueron sometidos a
"intimidación" para evitar la identificación de los intervinientes.
Los procesados
"asumieron" el mando de la patera como pilotos durante toda la
travesía, "actuando con radical desprecio por la vida e integridad"
de sus ocupantes, y tenían perfecto conocimiento de la presencia de los siete
menores y de las dos mujeres embarazadas.
Así, se hicieron a la mar con
tan solo una brújula como elemento de orientación para un viaje con una
duración indeterminada y "al albur de las condiciones meteorológicas y
estado de la mar", quintuplicando la capacidad objetiva de la embarcación,
lo que motivó que algún ocupante sufriera adormecimiento de piernas dado el
reducido espacio disponible.
No llevaban ni luces de
balizamientos, ni señalización, ni bengalas, en "manifiesta
contravención" de la normativa aplicable en materia de seguridad marítima,
"y generando de este modo una situación de riesgo", tanto de eventual
vuelco por la inestabilidad de la patera o por los oleajes y las corrientes
marinas, como por la práctica imposibilidad de alerta en caso de accidente.
Para dificultar su
identificación, al ser avistada la embarcación por Salvamento Marítimo, los
inculpados abandonaron el lugar que ocupaban junto al motor, confundiéndose con
el pasaje simulando ser parte integrante del mismo.
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