La inauguración de la Casa Ruiz rehabilitada y
convertida en el centro de Arte José Hernández Quero, será este sábado, a las
20:30 horas en una puesta de largo en la que están invitadas personalidades
relevantes del arte y la cultura de toda la provincia.
El museo, que ha sido puesto en marcha con fondos
íntegramente municipales con una inversión cercana al millón de euros, será una
referencia cultural, tanto por la calidad del legado que albergará, obra del
genial artista granadino, como por lo emblemático del edificio en el que se
instala, que es uno de los pocos ejemplos de arquitectura civil palaciega que
se conservan en Motril.
José Hernández Quero es uno de los artistas
granadinos más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Pintor, escultor y
grabador, tiene obras expuestas en las principales pinacotecas de nuestro país
como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el de la Real Academia de
Bellas Artes de San Fernando.
Además de su obra, Hernández Quero ha donado a la
ciudad su biblioteca y su colección particular, que también se expondrá en este
centro de arte, donde resaltan obras de Alonso Cano, Rodríguez Acosta, Ángeles
Ortiz y un boceto de Gabriel Morcillo.
La Casa conocida como Casa de Ruiz en la calle del
mismo nombre perteneció a una importante familia motrileña, los Ruiz de Castro,
de los que tenemos noticias certeras desde al menos la segunda mitad del siglo
XVII. Es seguramente esta la cronología de su construcción, porque ya en esa
época los Ruiz de Castro acaparaban una serie de cargos administrativos, eran
regidores y aparecen como aviadores del ingenio del Trapiche, propiedad en esas
fechas de la Compañía de Jesús.
De los siglos de esplendor de esta saga queda hoy
la Casa-Palacio de Ruiz de Castro. Su fachada con tres cuerpos de altura es de
estilo Neoclásico, interpretado como una vuelta al orden después de los excesos
del Barroco, es muy austera, austeridad puesta de manifiesto en la distribución
de ventanas y balcones adintelados y sin decoración excepto la rejería de
forja. No obstante hay en ella dos guiños a la arquitectura tradicional
granadina como son la típica galería de arcos de medio punto entre pilastras toscanas
de la última planta y el marco de piedra de Sierra Elvira de la puerta
principal. Por último es muy reseñable en el exterior del palacio el curioso
balcón de la esquina que da al Señor de Junes, hoy parcialmente cerrado, cuyo
parteluz es una columna de piedra rojiza de orden toscano.
El interior se articula sobre un patio central
cuadrado adintelado de reducidas dimensiones y sostenido por columnas de mármol
negro sobre basas y plintos poliédricos de piedra rojiza que en su lado Sur da
acceso a la planta superior a través de una escalera de rincón de mármol
blanco.
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