El último pleno del ayuntamiento de Motril en este mandato no ha podido ser más destructivo para el patrimonio histórico y medioambiental del municipio con dos recalificaciones de suelos protegidos de la Vega y Suelos de Protección Especial Arqueológica en Carchuna.
Con los votos a favor de PP y PA y el único voto en contra de IU, el actual equipo de gobierno aprobaba la recalificación del suelo protegido de La Reala, en Carchuna, donde se localiza un importante yacimiento romano ligado posiblemente a la actividad agrícola y minera, para permitir la construcción por un particular de una gasolinera ligada a la autovía. Nos preguntamos si en el trazado de toda la autovía no existía otro lugar donde montar una gasolinera que en la zona protegida por sus restos arqueológicos.
De nada han servido las múltiples protecciones urbanísticas de que disponía este suelo. El PGOU motrileño lo protegía como Suelo No urbanizable de Protección Especial Arqueológica y Suelo No Urbanizable de Protección Especial Altas Pendientes. El Plan de Ordenación del Territorio de la Costa Tropical lo protegía como Suelo con Potencialidad Paisajística, Suelo con restricciones por Riesgos y lo definía como Recurso Cultural de Interés Territorial. Ha bastado un decreto de la alcaldesa de Motril y su mayoría absoluta en el ayuntamiento para tumbar, en el último pleno de su legislatura, todas estas protecciones mediante el ya continuado uso de la arbitraria declaración de Interés Público de los 9000 m2 afectados.
Para nuestra asociación, este procedimiento muestra nítidamente el abuso que se hace en nuestro municipio de un procedimiento excepcional como es el de la declaración de Interés Público, a través del cual se cuelan los proyectos que la propia normativa del Plan General de Ordenación Urbanística prohíbe. Además, este procedimiento es el más oscuro y menos transparente de todos, al eliminar mediante un decreto de la alcaldesa, el paso inicial por el Pleno, momento en el que los ciudadanos que no leen el BOP se enteran de estos desmanes.
Con la destrucción de este yacimiento, Motril pierde otra parte de su escaso legado arqueológico y cultural. En Calahonda, este se suma a la destrucción hace unos años del alfar del Cortijo de las Ánforas, muy cerca de la zona ahora afectada y con el que probablemente guardaba relación, y el estado ruinoso en que se encuentra la Torre de la Cueva de Bigotes, posiblemente la más antigua de toda la Costa.
Junto a esta tropelía, se aprobaba definitivamente la reclasificación de suelos en la Vega de Motril para la implantación de una nueva zona comercial, pese a existir más de 200.000 m2 de suelos comerciales clasificados sin desarrollar.
De nuevo, el patrimonio cultural y ambiental es arrasado para realizar negocios privados con la connivencia del resto de las administraciones que deberían salvaguardarlo, como es el caso de la Junta de Andalucía, que ha permitido este nuevo desastre.
Con los votos a favor de PP y PA y el único voto en contra de IU, el actual equipo de gobierno aprobaba la recalificación del suelo protegido de La Reala, en Carchuna, donde se localiza un importante yacimiento romano ligado posiblemente a la actividad agrícola y minera, para permitir la construcción por un particular de una gasolinera ligada a la autovía. Nos preguntamos si en el trazado de toda la autovía no existía otro lugar donde montar una gasolinera que en la zona protegida por sus restos arqueológicos.
De nada han servido las múltiples protecciones urbanísticas de que disponía este suelo. El PGOU motrileño lo protegía como Suelo No urbanizable de Protección Especial Arqueológica y Suelo No Urbanizable de Protección Especial Altas Pendientes. El Plan de Ordenación del Territorio de la Costa Tropical lo protegía como Suelo con Potencialidad Paisajística, Suelo con restricciones por Riesgos y lo definía como Recurso Cultural de Interés Territorial. Ha bastado un decreto de la alcaldesa de Motril y su mayoría absoluta en el ayuntamiento para tumbar, en el último pleno de su legislatura, todas estas protecciones mediante el ya continuado uso de la arbitraria declaración de Interés Público de los 9000 m2 afectados.
Para nuestra asociación, este procedimiento muestra nítidamente el abuso que se hace en nuestro municipio de un procedimiento excepcional como es el de la declaración de Interés Público, a través del cual se cuelan los proyectos que la propia normativa del Plan General de Ordenación Urbanística prohíbe. Además, este procedimiento es el más oscuro y menos transparente de todos, al eliminar mediante un decreto de la alcaldesa, el paso inicial por el Pleno, momento en el que los ciudadanos que no leen el BOP se enteran de estos desmanes.
Con la destrucción de este yacimiento, Motril pierde otra parte de su escaso legado arqueológico y cultural. En Calahonda, este se suma a la destrucción hace unos años del alfar del Cortijo de las Ánforas, muy cerca de la zona ahora afectada y con el que probablemente guardaba relación, y el estado ruinoso en que se encuentra la Torre de la Cueva de Bigotes, posiblemente la más antigua de toda la Costa.
Junto a esta tropelía, se aprobaba definitivamente la reclasificación de suelos en la Vega de Motril para la implantación de una nueva zona comercial, pese a existir más de 200.000 m2 de suelos comerciales clasificados sin desarrollar.
De nuevo, el patrimonio cultural y ambiental es arrasado para realizar negocios privados con la connivencia del resto de las administraciones que deberían salvaguardarlo, como es el caso de la Junta de Andalucía, que ha permitido este nuevo desastre.
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