11/6/18

CGT denuncia la progresiva privatización y deterioro de los servicios sanitarios de La Alpujarra y costa de Granada




A partir de que se crean las “unidades de gestión sanitaria” en el hospital de Motril se introduce un modelo privatizador de la sanidad pública.
 Esto consiste en una cierta autonomía de gestión de recursos económicos de los distintos servicios del hospital y centros de salud por sus respectivas jefaturas de servicio. Ligada a un nuevo sistema de remuneración, basada en objetivos impuestos por estas mismas direcciones. Objetivos de índole sanitaria y de ajuste de recursos humanos.
   Es en el Ahorro de Recursos Humanos (capítulo 1), donde se focaliza y prima con un “complemento de productividad” que premia fundamentalmente al gerente, dirección médica y jefes de servicio, con miles de euros anuales y que pervierte todo el sistema.
 Esto trae aparejada la falta de contrataciones y sustituciones de bajas y vacaciones, sobre la ya insuficiente plantilla. Implica el cierre de servicios en verano, retraso en las listas de espera, tanto quirúrgicas como de consultas, o se vulnera el derecho constitucional de huelga. El SAS impone unos servicios mínimos que hasta el TSJA, en denuncia interpuesta por CGT ha fallado el 21 de mayo contra la Junta por “cercenar el derecho a huelga “el 8 de marzo, pues “no cabe fijar los servicios mínimos en un 100%”dice la sentencia.
En atención primaria hemos comprobado que se llegan a dar citas de hasta 15 días de demora, provocando el colapso en las urgencias. En la atención especializada hay asimismo retrasos de varios meses.
Por cierto, uno de los “objetivos” que tienen los médicos de familia, ligado a su complemento de productividad, consiste en dar el mínimo de derivaciones al especialista.
Este modelo fue implementado en el 2002 por el SAS y firmado con el beneplácito de CCOO, UGT y CSIF.
 Se trata de un modelo que privatiza enmascaradamente la gestión de la sanidad pública, llamando productividad a lo que es un beneficio relevante en altos cargos y jefes de servicios. Es un modelo perverso que asimétricamente reparte esos Beneficios oscilando de los cerca de 60.000 euros de complemento de productividad anual para el gerente a unos pocos cientos anuales para un celador.
Las consecuencias de esta forma de gestión de los recursos sanitarios son contratos basura de 4 horas en turnos de noche y una excesiva rotación de personal por contratos de días, incluso en servicios tan sensibles como cuidados críticos y urgencias.
La sanidad pública andaluza está en peligro. Como también demuestra la cesión de espacio hospitalario público del hospital de Motril a una empresa privada para realizar resonancias magnéticas.
Es responsabilidad de usuarios, trabajadores y administración la defensa de un derecho fundamental como es la salud. No debemos consentir que se mercantilice y se favorezca el lucro personal y empresarial jugando con la salud de todas las personas.

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