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Las aplicaciones
de la energía fotovoltaica a nivel agrario permiten una disminución de los
costes energéticos, un mayor control y seguimiento de los consumos propios,
menos pérdidas de red y una reducción de la dependencia energética de fuentes
contaminantes.
. La
Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la
Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (ANPIER) se
felicitan por la derogación del denominado “impuesto al sol”, aprobada por el
Gobierno durante el Consejo de Ministros del pasado viernes. COAG y ANPIER
consideran que este cambio de rumbo será muy beneficioso para la ciudadanía y,
en especial, para las zonas rurales. En este sentido, la energía solar
fotovoltaica presenta numerosas oportunidades para ser una fuente de generación
accesible y social, por ser una tecnología de carácter modular, adaptable para
ser desarrollada de forma colaborativa, y con costes de inversión cada vez más
bajos. Esto permite la generación a más pequeña escala, con inversión de personas
individuales, grupos o pequeñas y medianas empresas que generan y reparten los
beneficios a nivel local.
Las aplicaciones de la fotovoltaica a
nivel agrario son numerosas. Entre
ellas se puede destacar su empleo para iluminación, cercas eléctricas, motores,
ventiladores, bombeo de agua, regadío o recarga de baterías. Estas
instalaciones permiten una disminución de los costes energéticos de las
explotaciones, un mayor control y seguimiento de los consumos propios, se
producen menos pérdidas de red y reducen la dependencia energética de fuentes
contaminantes, ayudando a conseguir los objetivos de reducción de emisiones.
A
pesar de estos beneficios, la implantación de energías renovables en las zonas
rurales es aún lenta como consecuencia de las trabas administrativas y legales
vigentes. En la mayoría de los casos se realizan instalaciones aisladas de la
red, pero el desconocimiento general de la legislación a aplicar y la
percepción de la sociedad de que el autoconsumo es ilegal, es un lastre para la
inversión en fotovoltaica.
El
autoconsumo conectado a red es una modalidad de generación distribuida y, en
nuestro país, estaba regulado por el RD 900/2015, el llamado “impuesto al sol”
que establecía dos tipos de instalación, como auto-consumidor o productor con
autoconsumo, con sus respectivas cargas correspondientes, siendo la modalidad
de productor con potencia mayor a 10kW la más restrictiva por pagar dos peajes
de acceso a red.
A
pesar de las trabas impuestas, el autoconsumo es una inversión cada vez más
rentable y con mayores perspectivas de futuro. Sin embargo, no hay que olvidar
que no sólo es importante eliminar las trabas al autoconsumo, sino que la
sociedad requiere seguridad jurídica y un apoyo decidido por parte de las
instituciones públicas en el fomento de la producción de energías renovables
por parte de la ciudadanía, de forma colectiva, a pequeña o gran escala y, en
especial, en las zonas rurales por su capacidad para mantener población y
generar empleo y riqueza.
Tras
este avance, es de esperar que en breve se conozcan las medidas necesarias para
recuperar la confianza y la estabilidad regulatoria en el sector de la
generación renovable, puesto que decenas de miles de familias, un elevado
porcentaje de ellas profesionales del sector agrario, están aún pendientes de
un marco normativo que repare el daño que llevan soportado por los recortes
retroactivos impuestos durante los últimos años. Un colectivo de pioneros de la
generación fotovoltaica, que soporta mermas retroactivas de entre el 30% y el
50% de la tarifa que ofreció el Estado y motivó su esfuerzo inversor, y que
espera que se cristalicen en breve las promesas de reparación de este Gobierno.
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