- En los últimos cuatro años no ha girado a los bancos y entidades financieras la liquidación de la tasa que deben pagar por la instalación de cajeros automáticos en las vías públicas
- A pesar de que el Pleno acordó en noviembre de 2017, el incremento de la Tasa para los cajeros automáticos, que supondría un aumento importante en la recaudación, el Ayuntamiento de Motril sigue sin modificar la Ordenanza Fiscal desoyendo el acuerdo plenario
- La Tasa se cobra regularmente a quioscos y otros establecimientos que ocupan con su actividad calles y vías públicas
El acuerdo adoptado en
noviembre de 2017 a propuesta de Izquierda Unida, establecía que la Ordenanza
Fiscal se modificara para que la Tasa por la instalación de cajeros automáticos
por parte de entidades financieras ascendiera a una cuantía mensual de 350
euros. Este incremento supondría un importante aumento en la recaudación, que
podría ascender a más de 40 mil euros anuales.
En dicho acuerdo se incluye
el compromiso de destinar, al menos, el 80% de esa recaudación a actuaciones de
carácter social lo que permitiría, por ejemplo, la concesión de becas
educativas a los estudiantes motrileños de los diferentes niveles educativos,
para contribuir a sus gastos y a los de sus familias. Una iniciativa que, a
pesar de estar también aprobada por el Pleno de la Corporación el gobierno
local tampoco ha puesto en marcha.
De este modo, se da la circunstancia de que un quiosco
de prensa o una caseta de venta de
churros de 2 metros cuadrados, ubicados en la vía pública, está pagando una
tasa de 581,8 euros anuales, mientras que un cajero del BBVA, o del Banco de
Santander, o de cualquier otra entidad financiera no está pagando nada.
Christian Linares,
concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Motril, ha denunciado esta
situación y ha reclamado a Flor Almón que corrija este despropósito.
El edil de IU ha criticado
la falta de diligencia y de compromiso social de los distintos responsables
políticos de Hacienda en los últimos años, que han permitido que las entidades
financieras queden exentas de sus obligaciones tributarias con la ciudad, al
contrario que los vecinos y vecinas de Motril a las que se les exige con rigor
y sin contemplaciones el pago de sus tributos e impuestos con independencia de
sus circunstancias económicas y sociales o de la cuantía de los mismos.
Linares ha reclamado a
Flor Almón que se ocupe de los problemas y las necesidades reales de la ciudad
y las de sus vecinos y vecinas, y no tanto de sus grandes proyectos que solo
beneficiarán, una vez más, a las grandes empresas y a los poderosos.
En su opinión, resulta
inaplazable un cambio en el modo de hacer política municipal en nuestra ciudad
para que ésta responda, prioritariamente, a los intereses de una mayoría
ciudadana. Un cambio que, vaticina, vendrá de la mano del proyecto de progreso
que defiende y representa Izquierda Unida.
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