El Grupo de Sensibilización sobre salud mental de Andalucía* quiere manifestarse en contra del tratamiento informativo de las noticias aparecidas en diversos medios en las últimas horas sobre el terrible suceso ocurrido en Sevilla, donde un hombre ha matado a su madre, en el barrio de Nervión. Estas noticias destacan en sus titulares la enfermedad que tiene el presunto culpable, esquizofrenia, lo que la convierte en causa primera del delito cometido. En el desarrollo de la noticia, se hacen continuas referencias a su enfermedad. En algunas ocasiones utilizando como fuentes a vecinos y conocidos del presunto agresor.
Las personas con enfermedad mental no son más violentas que otras personas. Esa es una afirmación sin base científica, que hemos heredado de siglos de incomprensión y rechazo a la enfermedad mental y con mucho arraigo en la sociedad, tanto que parece incuestionable. Sin embargo, recientes estudios demuestran que estas personas son menos violentas y suelen ser habitualmente más víctimas a causa de su enfermedad que agresoras. (EE UU). Por ejemplo:
“El complicado vínculo entre violencia y enfermedad mental”, de Eric Elbogen, en Estados Unidos, de 2009, con un estudio sobre 35.000 personas. Demostró que entre los determinantes para cometer un acto violento, el trastorno mental era de los últimos, y sólo cuando estaba asociado al consumo de drogas. Una persona cometería antes un acto violento por haber sido despedido de su trabajo o por estar recién separado que por tener una enfermedad mental, o por ejemplo por haber recibido maltrato o abusos o por tener antecedentes de violencia en su familia.
Más cercano a nosotros está el estudio de Julio Bobes, “Violencia entre los pacientes con esquizofrenia que siguen la medicación: prevalencia y factores asociados”, de 2009, realizado en España. De las más de mil personas estudiadas, sólo un 5% mostraron un comportamiento agresivo (igual que el resto de la población). Y esa agresividad era más verbal que física. Demuestra que la esquizofrenia en pacientes medicados no es un factor determinante en la conducta violenta. El perfil de una persona violenta es hombres jóvenes de bajo estatus socioeconómico, adicciones y episodios anteriores de violencia, pero no que tengan una enfermedad mental.
Necesitamos más estudios de este tipo, porque con lo poquito que se ha hecho de momento, se está desmontando el estereotipo y esto contribuye a resquebrajar la barrera social, el muro que aísla y estigmatiza injustamente a las personas con enfermedad mental.
Es muy importante que tanto los medios de comunicación como la ciudadanía vean que el daño que hace este tipo de titulares que vinculan el crimen a la enfermedad es enorme. Un daño que afecta de lleno al conjunto del colectivo de personas con enfermedad mental, porque perpetúa la falsa creencia. Si fuera verdad que la causa del crimen es la esquizofrenia y no otras causas relacionadas con la presunta adicción o bien otros motivos, sería un caso marginal en el conjunto del colectivo. Porque la inmensa mayoría NUNCA, NUNCA, tienen conductas agresivas. La inmensa mayoría lleva una vida normalizada y a lo largo de su vida JAMÁS muestra una conducta violenta.
Resulta lamentable que en nuestra sociedad haya una tendencia a atribuir a la enfermedad mental cuando sucede un crimen horrible o inexplicable. La asociación de la maldad o de los actos irracionales con la enfermedad mental es injusta. La enfermedad mental se convierte así en presunta culpable siempre que haya un crimen, sin que se haya constatado que así es y sin tener en cuenta las repercusiones que tiene en este colectivo. Una situación que ahora mismo se está produciendo en el caso del homicidio del barrio de Nervión.
Solicitamos a los medios de comunicación, en nuestro nombre y en el de las instituciones que representamos, que tengan mayor objetividad, rigor y sensibilidad a la hora de tratar la enfermedad mental. La calidad de vida de muchas personas y la recuperación social que puedan tener se ve afectada por ello.
* Grupo de Sensibilización sobre salud mental de Andalucía vinculado al Plan Integral de Salud Mental de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía
José Manuel Arévalo López (En Primera Persona, Plataforma Andaluza de Asociaciones de Usuarios/as de Salud Mental)
Águila Bono del Trigo (Escuela Andaluza de Salud Pública)
Concepción Cuevas González (FEAFES-Andalucía, Federación Andaluza de Familiares y Personas con Enfermedad Mental)
Gonzalo Fernández Regidor (Programa de Salud Mental, Servicio Andaluz de Salud)
Pablo García-Cubillana De la Cruz (Programa de Salud Mental, Servicio Andaluz de Salud)
Andrés López Pardo (FAISEM, Fundación Pública Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental)
Ángel Luis Mena Jiménez (Escuela Andaluza de Salud Pública)
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