12/1/11

Agricultores europeos intensificarán sus acciones para explicar a la ciudadanía las implicaciones sociales, económicas y medioambientales del acuerdo con Marruecos


COAG se felicita porque el encuentro impulsado por esta organización escenifica la unidad del sector agrario europeo frente al acuerdo de liberalización comercial con el reino alauita

El responsable del sector de frutas y hortalizas de COAG ha trasladado a los europarlamentarios que no se puede aprobar la renovación del acuerdo sin condicionar la apertura de los mercados europeos al cumplimiento de unos estándares mínimos en materia sociolaboral, ambiental y sanitaria


Organizaciones de agricultores de los principales países productores de frutas y hortalizas se reunieron ayer en Bruselas con europarlamentarios de la Comisión de Agricultura para recabar apoyos en contra del acuerdo UE-Marruecos ya que, tras el visto bueno de la Comisión y el Consejo de Ministros, el Parlamento Europeo tiene ahora la última palabra. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) se felicita porque el encuentro celebrado en la capital belga, e impulsado por esta organización en colaboración con José Bové, ha escenificado claramente la unidad del sector agrario europeo contra la ratificación del acuerdo de liberalización comercial con el reino alauita. “Hemos decidido poner en marcha una campaña informativa para explicar a los ciudadanos europeos las implicaciones sociales, económicas y medioambientales que tiene el acuerdo más allá de los perjuicios estrictamente agrarios”, ha señalado el responsable de frutas y hortalizas de COAG, Andrés Góngora, al término de la reunión.

Góngora ha detallado además que, durante su intervención, trasladó a los representantes del PE que no se puede ratificar un acuerdo que legitima la competencia desleal al no recoger condicionante alguno para las producciones marroquíes. A este respecto, el representante de COAG ha reiterado que se deben introducir criterios y cláusulas en el Acuerdo de Asociación que permitan verificar el impacto de la apertura comercial para ambas partes, especialmente con el objeto de comprobar el cumplimiento del fin último de la política exterior comunitaria: que se produzcan avances en materia de respeto al medioambiente, en los derechos laborales y –sobre todo- en el desarrollo económico y social de la población local y por tanto, no sólo de las grandes corporaciones locales o extranjeras. “Resulta imprescindible condicionar la apertura de los mercados europeos al cumplimiento de unos estándares mínimos en materia sociolaboral, ambiental y sanitaria, en beneficio de la seguridad alimentaria y de los consumidores europeos, pero también para lograr la mejora de las condiciones de vida y trabajo de la población marroquí (1)”, ha subrayado Góngora. El representante de los productores españoles ha recordado también la importancia de este sector para nuestra balanza comercial, ya que el 70% de nuestra producción se exporta al mercado comunitario, y el motor que en términos de empleo supone para muchas regiones de nuestro país.

Una intensa labor de presión

La UE y Marruecos rubricaron el pasado 13 de diciembre la renovación del acuerdo de liberalización comercial que supondrá cuantiosas pérdidas para los hortofruticultores españoles. Cuando el acuerdo entre en vigor quedarán totalmente liberalizadas las importaciones marroquíes de frutas y hortalizas, excepto para un escaso número de productos sensibles. Pimientos, sandías, melones, judías verdes o limones podrán acceder al mercado comunitario sin ningún tipo de limitación. La citada firma no supone la entrada en vigor del acuerdo, ya que aún falta la ratificación del Parlamento Europeo. COAG ha desarrollado una intensa labor de presión ante esta institución, que continuará en los próximos meses, para intentar que ésta rechace el acuerdo. En esta línea, se ha promovido un envío masivo de cartas a 250 europarlamentarios por parte de las organizaciones del Comité Mixto franco-hispano-italiano reclamando la no ratificación del acuerdo o se ha denunciado que el acuerdo podría ser ilegal al incluir a los territorios del Sáhara Occidental.

Más información:

- MIGUEL MONFERRER MONTORO, secretario provincial de COAG Granada: 639 189538


(1)La justificación a este respecto es amplia:

- La Evaluación de Impacto sobre la Sostenibilidad sobre los Acuerdos Euromed, realizada por la Universidad de Manchester para la Comisión , señaló que la liberalización comercial tiene impactos negativos potenciales en los países del Norte de África, como pueden ser sobre-explotación de los recursos hídricos, mayor contaminación ambiental, o pérdida de la fertilidad de los suelos o de la biodiversidad.
- Por ejemplo, a pesar de la prohibición del trabajo infantil a los menores de 15 años por el Código de Trabajo, hay estudios que estiman que alrededor de 600.000 niños de 7 a 14 años trabajan en Marruecos y que, según UNICEF, entre 66.000 y 88.000 niñas menores de 15 años realizan tareas de trabajo doméstico .
- El Acuerdo de Cotonú, entre la UE y los países ACP, en su Artículo 50 “Comercio y normas del trabajo”, recoge el compromiso de ambas partes de respetar los Convenios de la OIT, en particular, sobre la libertad sindical y derecho a la negociación colectiva, abolición del trabajo forzado, eliminación del trabajo infantil y no discriminación en el empleo. Es decir, existen precedentes de acuerdos comerciales entre la UE y un país o países terceros en los que se recogen cláusulas relativas al respeto a los derechos de los trabajadores.
- En términos de derechos sociales fundamentales y de normas fundamentales del trabajo, algunos de los países terceros del Sur del Mediterráneo no ha ratificado el Convenio 87 de la OIT sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación. Sin embargo, todas las disposiciones de la Convención, salvo ciertas excepciones, se encuentran ya recogidas en el Código de Trabajo, desarrollado conjuntamente con la OIT.

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