Los agentes de la Policía Local de Motril sufrieron ayer un nuevo episodio de falta de civismo cuando fueron insultados y amenazados por un conductor de 55 años de edad, después de que éste fuera advertido y finalmente denunciado por los policías al intentar aparcar, por dos veces consecutivas y en presencia de los agentes, en zona prohibida impidiendo el tráfico rodado en la avenida Rodríguez Acosta. Los hechos ocurrieron sobre la una de la tarde de ayer cuando los agentes que patrullaban la avenida Rodríguez Acosta observaron como un vehículo de la marca Peugeot, modelo 206 y matrícula 6974-BXS, estacionaba sobre la franja amarilla de señalización de prohibido estacionar, impidiendo la normal circulación del resto de vehículos. Uno de los agentes que dirigió al conductor para solicitarle que continuase la marcha ya que en dicho lugar no se podía estacionar. En lugar de atender a las indicaciones del policía, el individuo se dirigió a los agentes en tono despectivo.
Al insistirle el agente para que retirase el vehículo, el hombre se dirigió nuevamente al agente diciéndole “cállate chalado”, introduciéndose en su vehículo para estacionarlo en el mismo lugar, en la acera de enfrente y en doble fila, impidiendo, aún más que antes, el tráfico rodado. El agente se dirigió nuevamente hacia el conductor pero, en esta ocasión y ante su actitud, para solicitarle el carnet de conducir y la documentación del vehículo para proceder a rellenarle el correspondiente boletín de denuncia. La respuesta del conductor fueron insultos (“eres un mierda”) y la amenaza (“voy a hacer que te quiten el uniforme” y “si no hubiera tanta gente en la calle, te ibas a enterar”).
Sólo después de que el otro agente acudiera en auxilio de su compañero y tras informar al conductor de que si no deponía su actitud, sería denunciado por otro tipo de infracción, el hombre accedió a entregar la documentación que le había sido requerida en varias ocasiones. Mientras los agentes procedían a la identificación del individuo y comprobaban la documentación del vehículo, el infractor reincidente continuó vociferándoles, en presencia de numerosos viandantes y comerciantes y de su propia hija de 30 años que se viajaba con él en el interior del coche. Una vez sancionado, el conductor, que resultó ser M. C. C., nacido en Motril y de 55 años de edad, abandonó el lugar manifestando a los agentes que se iba al Ayuntamiento y que se iban a enterar.
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