29/8/07

La lengua azul agrava la situación de crisis que sufre el sector ovino y caprino en Andalucía


COAG solicita a la Junta de Andalucía mayor sensibilidad con el sector y agilidad a la hora de abordar el problema

En las últimas semanas la reaparición de la enfermedad de la lengua azul en Andalucía, esta vez provocada por un serotipo diferente al que se aisló durante el año 2004, complica la ya difícil situación del sector ovino y caprino andaluz. Tal y como COAG ha venido denunciando en los últimos meses, los ganaderos se enfrentan a una grave crisis de precios y mercados que amenaza la viabilidad de muchas explotaciones. Aunque hasta la fecha han sido confirmados oficialmente tres focos, todo hace suponer que en las próximas semanas sean más las explotaciones andaluzas afectadas.

Por lo tanto esta enfermedad, que recordemos no tiene ninguna repercusión en la salud humana, aparece en un momento particularmente delicado para nuestros ganaderos. A la grave situación de precios que padecen los productores de ovino se une el incremento de los costes de alimentación animal debido al alto precio de los cereales provocado por la sequía en el Norte de Europa, la demanda de países emergentes y la producción de biocombustibles, entre otros factores. Este incremento no ha repercutido en los precios del cordero o la leche de cabra y la situación se hace insostenible. Las pérdidas provocadas por la muerte de animales en las explotaciones afectadas, las mayores exigencias para el movimiento del ganado, por otro lado absolutamente imprescindibles, o la incertidumbre que se crea en el campo no hacen sino contribuir al empeoramiento de la situación.

Se encuentra en peligro todo un modelo de explotación, una actividad que no solo consiste en la producción de alimentos sino que tiene una enorme importancia desde el punto de vista medioambiental y social. La desaparición de los rebaños de ovejas y cabras de nuestros montes y campos supondría una catástrofe que debemos evitar ahora, no cuando sea demasiado tarde. Por ello, desde COAG exigimos a la administraciones andaluza y nacional una mayor sensibilidad con estos sectores. Es necesario que se fomenten estrategias que permitan el reconocimiento social de una actividad que tanto aporta al resto de ciudadanos, de tal modo que los ganaderos andaluces puedan continuar su labor de producción de alimentos sanos y de calidad, contribuyendo al mantenimiento del medio natural y obteniendo por ello una justa remuneración a su trabajo. La creación de un sector fuerte nos permitirá estar mucho mejor preparados para superar las consecuencias económicas negativas de la aparición de este tipo de enfermedades.

Hay que reducir en la medida de lo posible las repercusiones económicas de la lengua azul entre nuestros productores. Los ganaderos andaluces están hartos de sufrir las consecuencias de la entrada de enfermedades procedentes de terceros países, simplemente por ser frontera sur de la UE. Este hecho debe ser tenido en cuenta en Bruselas que debe poner en marcha mecanismos que subsanen este problema. El reforzamiento de la colaboración en materia de sanidad animal con estos países y la compensación a los ganaderos que soportan esta situación deben ser algunas de las medidas a tener en cuenta. La Consejería de Agricultura cuenta con el apoyo de todo el sector para luchar contra la enfermedad y para llevar a cabo todas las actuaciones necesarias ante el Ministerio de Agricultura y las Instituciones comunitarias para que esta actividad pueda seguir existiendo.

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