Los familiares de los niños nacidos en el segundo semestre de 2008 en el Hospital de Motril realizarán el próximo domingo, 26 de abril, la quinta plantación de árboles en el paraje natural de la Charca de Suárez donde se ubica el ‘Bosque de la vida’. Este espacio acoge ya un total de 300 árboles, un número que se verá incrementado con la plantación de los 58 correspondientes a los 58 nacimientos registra. Cada árbol llevará el nombre del bebé y su fecha de nacimiento.
Esta iniciativa forma parte del proyecto de colaboración Un árbol, una vida que, desde septiembre de 2006, vienen realizando conjuntamente el Área de Gestión Sanitaria Sur de Granada y el Ayuntamiento de Motril.
Este programa de Educación y Comunicación Ambiental, dirigido a la población motrileña y a aquella que reside en Costa-Alpujarra, tiene como objetivo dar a conocer y poner en valor los espacios naturales de esta zona geográfica, además de implicar a los ciudadanos en la mejora del medio ambiente y concienciar a la población de la importancia y necesidad de la existencia de una cobertura vegetal en el municipio motrileño para mantener el medio ambiente, el paisaje y la calidad de vida de sus habitantes.
La plantación de los árboles viene realizándose dos veces al año coincidiendo con días cercanos al 11 de septiembre, Día Mundial del Árbol, y los inicios de la primavera. El 'Bosque de la Vida' acoge árboles de distintas especies autóctonas de la zona: Álamo Negro, Álamo Blanco, Mimbreras, Tarajes, Fresnos y Olmos.
Proceso
Para hacer posible la creación de este bosque, el personal de Ginecología y Pediatría del hospital motrileño informa a los progenitores de los bebés recién nacidos sobre este proyecto y les entrega una tarjeta de inscripción para que soliciten su árbol, independientemente de cual sea su lugar de procedencia.
Los datos de esos niños son recogidos por el personal del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento motrileño, quienes organizan con meticuloso cuidado cada una de las plantaciones participativas, que van acompañadas de talleres de educación ambiental y actos lúdico-festivos dirigidos a progenitores y hermanos de los recién nacidos a quienes se les obsequia con camisetas, baberos, libros, chupetes, cuentos infantiles, juegos y kits bucodentales. Además, las madres asistentes al acto disponen de un espacio para la lactancia y el cambio de pañales de los recién nacidos.
Cada plantación se transforma de este modo en una fiesta medioambiental que favorece en los niños y niñas de la zona su amor hacia el medio ambiente a través del cuidado del árbol que lleva su nombre, al que pueden visitar y ver crecer cuando lo deseen.
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