Durante estos meses de
incertidumbre hemos asistido a la suspensión de numerosos eventos, fiestas,
festejos y actos que convocan a numeroso público en general, con motivo de la
pandemia provocada por el SARS-CoV-2, que han quedado pospuestas hasta el año 2021
en todo nuestro territorio. Sin ir más lejos, nuestro Ayuntamiento, con muy
buen criterio, decidía suspender las cruces y las fiestas patronales de este
año con argumentos basados en la incertidumbre sobre las maneras y las
condiciones en las que se podrían desarrollar los actos previstos y que, por
tanto, lo importante era hacer prevalecer la salud y seguridad de la ciudadanía
motrileña por encima de cualquier otra consideración.
No obstante, las pasadas semanas
se anunciaba en prensa que la empresa Puerta Grande Granada, con la
colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Motril, presentaba el cartel de la
corrida de rejones que tendrá lugar el próximo día 8 de agosto en la Plaza de
toros de Motril, en homenaje al rejoneador Rafael Peralta.
Desde Podemos Motril, analizadas
las premisas que dieron lugar a la toma de decisión de suspender todos los
eventos en honor de nuestra patrona y todos los festejos que tradicionalmente
organizan los barrios y los anejos motrileños en conmemoración de sus distintos
patronos y patronas hasta el año 2.021, no solo comprendemos la decisión si no
que la apoyamos y ello porque consideramos que son argumentos válidos
encaminados a la protección de un bien superior como es la salud.
Es por esto que no entendemos
cómo es posible que las premisas que dieron lugar a decidir la suspensión de
nuestras fiestas patronales hasta 2.021 no se muestren válidas para suspender o
en su caso aplazar la corrida de rejones prevista para el día 8 de agosto en la
plaza de toros de Motril. Recordemos que los argumentos utilizados en su día
por el Gobierno Municipal tienen un carácter generalista que afectan a toda la
población y que las condiciones que llevaron a la decisión de suspender todos
los eventos festivos (riesgo para la salud) siguen intactas a día de hoy.
Cuando lo que está en peligro es la salud pública, no se puede ni se debe hacer
uso de argumentaciones distintas, unas dirigidas a la población en general y
otras con intención de convencer o contentar a una audiencia determinada.
Entendemos que debe establecerse cuanto
antes una negociación con la empresa organizadora a fin de que se proceda a la
suspensión o en su caso el aplazamiento del evento hasta que sea conveniente
sin que se ponga en peligro la salud pública.
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