El cierre de los accesos ha puesto en pie de guerra a la ciudad al tiempo que el propio consistorio y Aecost han convocado una concentración, en la misma playa, el próximo lunes a las 12.00 horas
El cierre de los accesos al tráfico rodado, decidido por la Dirección General de Costas del Gobierno Central, y conocido ayer justo cuando se iniciaron las obras del ya bautizado “muro de la vergüenza” (a la altura del final del paseo marítimo de Motril), ha desatado una auténtica tormenta ciudadana, después de que este mismo jueves el Gobierno Local denunciara “la actuación realizada con alevosía y nocturnidad”, realizada por el órgano nacional y su correspondiente demarcación provincial.
En pleno inicio de las obras de un grueso muro de hormigón armado y piedras de
grandes dimensiones, la alcaldesa de Motril Luisa María García Chamorro puso el
grito en el cielo y denunció, con contundencia, lo que consideró un ataque tanto a los
propios motrileños como al futuro inmediato del sector turístico de la ciudad, que va a
asistir atónito al aislamiento de todas las instalaciones chiringuiteras de las playas de
Poniente y el Cable “además de crear una situación muy peligrosa, ya que exponemos
a los bañistas y usuarios de la playa a que no puedan ser evacuados, de ninguna
forma, en caso de una emergencia”, declaraba la primera autoridad municipal.
Este viernes, la alcaldesa volvía a insistir “en que este gobierno va a estar al lado de la
sociedad civil y más, en este caso, ante el rejón de muerte que se le va a clavar a las
playas de la ciudad”. De ahí que movilizar a la población “es algo que debemos hacer
y, por lo pronto, vamos de la mano de la asociación de empresarios, todos a una”. En
este sentido, se ha convocado por ambas partes una concentración pacífica en la zona
donde se está ejecutando la obra del muro. “No puede ser que la única obra que el
Gobierno Central ha hecho en la playa, en cuarenta años, sea esta. Necesitamos una
inversión seria, realizada con sentido común y que nos ponga en línea de igualdad con
el resto de las costas españolas”, decía García Chamorro quien recordó la afectación
sentimental de la ciudad hacia ambas playas, “cada vez más blindadas y olvidadas por
el Gobierno Central. No nos casamos con nadie y vamos a luchar por los intereses de
nuestro municipio, porque Motril existe y no vamos a consentir más piedras en el
camino hacia nuestro desarrollo”.
De inmediato, el guante reivindicativo fue recogido por el empresariado local agrupado
en la Asociación de Empresarios de la Costa Tropical (AECOST), que junto al
Ayuntamiento de Motril han convocado la concentración del próximo lunes, a las 12
horas. Su presidente, Jerónimo Salcedo se alinea completamente con el malestar
expresado por el Gobierno Local y su alcaldesa al frente: “nuestras playas están
totalmente abandonadas; se ha luchado por un espigón que no llega y en la
Subdelegación del Gobierno lo único que se nos indicó es que el proyecto estaba
siguiendo su trámite. Pero ahora ponen más obstáculos a la insuficiencia histórica de
las playas de Motril, con este blindaje que conllevará un daño evidente al sector
chiringuitero, un sector que ha resultado muy castigado por la pandemia y que ahora
va a sufrir esto”, resaltaba el presidente de Aecost.
Para Salcedo, resulta aún más grave que “Costas no haya contado con nadie, ni
siquiera avise al propio Ayuntamiento de Motril. No ha dado tiempo ni a reaccionar”,
denunciaba al tiempo que advierte seriamente del “peligro del corte rodado de la playa:
personas mayores que no pueden llegar a ellas y, además, puede haber una desgracia
a pie de playa por el mal acceso de los servicios de emergencias”. En definitiva, para
el representante empresarial, “es una desvergüenza total el daño que se está
haciendo a todos, incluso a la propia imagen de la ciudad”.
El edil de Turismo y Desarrollo Litoral, José Lemos, se ha lamentado
de que la propuesta redactada por el Ayuntamiento de Motril no haya tenido la más
mínima oportunidad. “Una propuesta hecha con mucho sentido común y planificación
para cuidar la playa y su medio ambiente, pero con mucha atención a su accesibilidad.
Y así se la vamos a presentar, de inmediato, a Costas”. Las enormes dimensiones de
la Playa de Poniente invitan a que se desarrollen dos propuestas municipales: una con
la configuración de dos grandes bolsas de aparcamiento en los extremos de la playa,
con lo que la dejaríamos totalmente limpia de tráfico y, otra, establecer aparcamiento
en línea junto al paseo, dejando el 95% de la playa libre de coches”. Para Lemos, esto
serían soluciones provisionales una vez que se ejecutase en la zona las inversiones,
de carácter nacional, “que merecen nuestras playas”.
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