24/3/23

Las jornadas de Derechos Humanos y Migraciones celebran la próxima semana en Motril su décimo novena edición

 

La Casa de la Palma acogerá un año más las Jornadas de Derechos Humanos y Migraciones que desarrollarán una programación diversa de actividades, como conferencias, mesas redondas, proyecciones documentales, junto a otras actividades culturales, los días 29, 30 y 31 de marzo.

 

Las jornadas que están organizadas por la Asociación Derechos Humanos e Inmigración de Motril, Jueces y Juezas para la Democracia, y la Fundación Abogacía Española, cuentan con la colaboración de la Cátedra UNESCO de Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible de la UNED, los ayuntamientos de Motril y Salobreña, el Colegio de Abogados de Granada, la Diputación de Granada, la Autoridad Portuaria, la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical, el Cineclub Mediterráneo, las asociaciones Aguaviva y Liber Press y Cruz Roja Motril.

 

Tras el acto inaugural a partir de las cinco de la tarde del miércoles día 29, tendrá lugar la presentación de las jornadas y la conferencia ‘Migraciones y derechos humanos’.

 

El programa abordará otros contendidos como la violencia de las fronteras, las migraciones forzadas y desplazamiento masivos, un homenaje a Mariano Maresca, el concierto ‘Canciones contra la exclusión’, entre otros contenidos.





Un año más nos vemos esta primavera en Motril para hablar sobre migraciones y refugio en un momento en el que más del 3% de la población mundial está migrando. La guerra de Ucrania ha provocado un desplazamiento masivo de personas que ha hecho que se superen los cien millones de desplazados forzados en el mundo, una cantidad muy superior a la que se produjo después de la Segunda Guerra Mundial. Esta es la realidad que nos puede ayudar a dimensionar el fenómeno migratorio.

El cartel que este año anuncia las Jornadas es un cuadro del pintor Mintxo Cemillán, inspirado en su participación y las reflexiones que tuvieron lugar en las jornadas del año pasado en Motril. El proceso creativo lo inició con un pequeño círculo rojo al que dejó sangrar por un lienzo todavía blanco y a partir de ahí una pintura envolvente que atrapa conciencias y avanza sumergida entre la música de Antton Valverde y la precisión de la poética de Patxi Zubizarreta, para el que los encuentros de Motril han servido de inspiración de varias obras literarias. El lugar donde se pintó también es muy simbólico, el salón de actos del Museo Preindustrial de la Caña de Azúcar de Motril, y a sus trabajadores queremos agradecer la generosidad de permitirnos realizar el acto, incluso fuera de horario. Muchas gracias.

¿Tragedia o compromiso? ¿Esperanza o convencimiento?

El cartel puede trasmitir diferentes cosas, pero a quienes organizamos esta convocatoria nos ha servido para reforzar ese andamiaje de solidaridades del que hemos hablado en tantas ocasiones con supervivientes de las rutas migratorias. Ideas y emociones para reivindicar la hospitalidad, que al fin y al cabo es el origen de la fiesta y el canto, como dice el poeta Claudio Rodríguez. Hospitalidad también en sentido político y jurídico, que fundamenta el deber de acogida de quien huye del hambre o de la guerra.

Y llegamos a estas Jornadas con más violencia en las fronteras de Europa. La falta de respeto a la inmemorial ley del mar que obliga a rescatar a los náufragos y llevarles a puerto seguro ha dejado en Calabria a finales de febrero más de 70 muertos, muchos de ellos niños, que solo son parte de los casi 26.000 muertos del Mediterráneo, según cifras de la Organización Internacional de las Migraciones.

Las muertes en la frontera de Melilla de 23 personas según datos oficiales, 37 según el informe de Amnistía Internacional que además recoge otros 77 en paradero desconocido, con una exhibición de violencia que repugna a la decencia y que supone una violación flagrante de los derechos más elementales, el derecho a la vida, devoluciones sin garantías, falta de asistencia médica, han supuesto uno de los acontecimientos más graves contra las personas desplazadas forzadas de los últimos tiempos.

Estas políticas de inmigración y asilo basadas en el cierre de fronteras que se resuelven con una violencia impropia de Estados democráticos pretenden lanzar un mensaje desmotivador de las migraciones, que además no es efectivo y solo consigue cambiar de lugar las rutas migratorias, abriéndose otras más peligrosas. Y también muestran violaciones del derecho internacional de los derechos humanos sin ningún pudor, como la supresión del derecho fundamental de asilo, sea Grecia en 2020 o el anuncio hecho ahora por Reino Unido o sus pretendidas deportaciones de solicitantes de asilo a Ruanda. Todo esto parte de una errónea concepción nacionalista de los derechos humanos, que por definición son de todas las personas, se enraízan en la dignidad de los seres humanos y por tanto son universales. Como hemos reiterado en tantas ocasiones los derechos o son de todas las personas o no son derechos, cuando solo son de unos pocos son privilegios.

Pero hay señales que abren ventanas de esperanza. La invasión de Ucrania ha provocado un desplazamiento forzado de personas sin precedentes y ha supuesto que la UE haya activado mecanismos de protección y ayuda para quienes huyen de una guerra injusta con una movilización de recursos y acogida importantes, cuya prórroga hasta el 2025 ya se ha anunciado. La decisión de proteger a estos refugiados ha permitido evitar un aumento de la tragedia en Europa y es muy loable, demostrando que tenemos mecanismos jurídicos para dar

protección a los refugiados. Nos queda reclamar que estas medidas se amplíen para los refugiados de tantos países, sean sirios, afganos, africanos o americanos. ¿Cuánto hace que no oímos hablar de la guerra en Yemen?

En fin, sobran motivos para que sigamos convocando estas ya veteranas Jornadas de Motril, en las que este año hablaremos sobre las distintas respuestas basadas en los derechos en el convencimiento de que otra forma de gestionar las migraciones es posible, sin tanto dolor, sin tanta dosis de muerte. Agradecer a las gentes de la costa de Granada su participación y apoyo a este proyecto de inclusión y reconocimiento y a los trabajadores del Centro Asociado de la UNED de Motril su entrega en la organización.

 

Luis Carlos Nieto García



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