12/6/08

En Granada trescientos mil litros de leche diaria y millón y medio de kilos de hortalizas se pierden ante la huelga del transporte

ASAJA GRANADA se reunía ayer con la Subdelegación del Gobierno para que tome cartas en el asunto ante las circunstancias que plantea la huelga del transporte para los ganaderos, que al día están perdiendo 300.000 litros de leche que no puede recepcionar la industria (ni ser almacenada por ser producto perecedero ni tampoco tirarse, al constituir, como cualquier otro vertido, una infracción medioambiental) y también para los productores de frutas y hortalizas, fundamentalmente en la costa granadina donde el paro es casi total y no está llegando ninguna mercancía a los almacenes para poner en venta.

Se ha pedido una posible alternativa para que la industria pueda recoger la leche a los ganaderos a través del trasporte privado mediante un eventual acuerdo con los transportistas para que no bloqueen las entradas, aún así la industria tiene interrumpido su proceso productivo porque no cuenta con etiquetas y briks para envasado. No es menor la preocupación por la retirada de los animales muertos en explotación que tienen que ser transportados a plantas de transformación para su destrucción (la legislación europea no permite su enterramiento como medida sanitaria) y el bienestar de los animales, perjudicados por variaciones en el ordeño que pueden generarles patologías y llegar incluso a morir de inanición de persistir este parón entre 3 y 5 días, ya que no llega el suministro de materias primas para su alimentación. Los productores de frutas y hortalizas en la costa están dejando de cortar sus producciones con las consiguientes pérdidas y están almacenando algunos productos en cámaras y en los almacenes. No se podrá aguantar más de una semana esta situación. Al día se están perdiendo alrededor de 1.500.000 kilos: cherry y pepino (principalmente para exportación), sandía, melón y judías, fundamentalmente. En la Vega de Granada también se está almacenando el espárrago, unos 200.000 kilos retenidos, y la campaña se podría acabar antes de tiempo y el producto depreciarse, con las consiguientes pérdidas económicas. También peligra la campaña de la patata que está a punto de comenzar en ocho o diez días.

Toda esta cadena de hechos está creando serias dificultades y son necesarias medidas para minimizar las consecuencias que conllevan, en primer lugar las de tipo sanitario y medioambiental, de no solucionarse el conflicto del transporte. Se solicita, al menos, unos servicios mínimos para recogida de los animales muertos en explotación, para el suministro de materias primas para alimentar el ganado y para abastecimientos en general, y autorización para que la leche que no se recoja pueda destruirse. En último caso los ganaderos estarían dispuestos a traer a la Gran Vía toda la producción de leche para que las autoridades reaccionen si no obtienen respuesta, y derramarla.

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