La experiencia, la práctica cotidiana y las investigaciones
anuales que realiza Cruz Roja sobre la vulnerabilidad social de las personas y
grupos atendidos por la Organización, permiten identificar que uno de los
principales retos que afrontan las personas mayores son la soledad y el
aislamiento social.
Cruz Roja adoptó en su Asamblea General de 2019 el
compromiso de ‘contribuir a romper el aislamiento y la soledad de las personas
en situación de vulnerabilidad’.
La experiencia, la práctica cotidiana y las investigaciones
anuales que realiza Cruz Roja sobre la vulnerabilidad social de las personas y
grupos atendidos por la Organización, permiten identificar que los principales
retos que afrontan las personas mayores son la soledad y el aislamiento social,
además de la promoción de la autonomía personal y la protección a la
dependencia, la pobreza, la discriminación por edad, el abuso y/o la
negligencia y la falta de un papel social acorde a su contribución a la
sociedad y su peso demográfico.
El impacto de la soledad y su tremendo coste humano y
económico preocupan especialmente a Cruz Roja. Precisamente, uno de los
compromisos que ha adoptado la Organización en su última Asamblea General hace
referencia a “Contribuir a romper el aislamiento y la soledad de las personas
en situación de vulnerabilidad”. Es importante entender dos cosas: No todas las
personas que están solas experimentan soledad, y hay muchas personas que se
sienten solas estando acompañadas.
La labor de Cruz Roja para reducir la soledad y el
aislamiento social involuntario se lleva a cabo mejorando su bienestar
emocional y restaurando sus conexiones sociales a través del voluntariado. Más
de 42.000 personas son voluntarias de Cruz Roja con personas mayores. Un dato a
tener en cuenta: el voluntariado de Cruz Roja Española realizó el pasado año
2018 más de 200.000 horas de acompañamiento a 40.503 personas mayores afectadas
por la soledad, no sólo en el domicilio, sino generando relación con su
entorno, ya sea físicamente o a través de herramientas digitales. En ocasiones,
simplemente a través de una Tablet, se puede crear una red de amistad,
relaciones y apoyo mutuo entre personas a las que afecta la soledad y facilitar
la conexión entre personas muy alejadas entre sí.
La soledad es un sentimiento subjetivo negativo de falta de
compañía y apoyo. Partiendo de esta base, -aunque generalmente se asocia al
envejecimiento- la soledad no es un problema exclusivo de las personas mayores
ni afecta a todas ellas. Muchos eventos vitales pueden provocar crisis de
identidad que dificultan las conexiones sociales y desencadenan situaciones de
soledad en determinados momentos del ciclo vital. Estas situaciones de soledad
coyuntural pueden cronificarse.
Muchas de las problemáticas descritas anteriormente, como la
soledad y el aislamiento de las personas mayores, se relacionan con un modelo
social que tenemos que cambiar para configurar, como dicen los expertos, una sociedad
que cuida. Una sociedad que no aparca a las personas mayores. Es preciso
conciliar políticas sociales, laborales, sanitarias, económicas, fiscales y de
vivienda para garantizar una vida digna a las personas mayores y una sociedad
inclusiva que evite la brecha intergeneracional. También lo es entender que se
trata de un reto de conjunto: administraciones públicas, agentes sociales,
Tercer Sector y sociedad en general.
Cruz Roja, comprometida con las personas mayores
Cruz Roja lleva más de treinta años desarrollando programas
destinados a este sector de la población con el objetivo de mejorar la calidad
de vida de las personas mayores en su proceso de envejecimiento, reduciendo las
desigualdades de género identificadas y en nuevas áreas que hasta ahora no eran
tan evidentes como la soledad, falta de autonomía personal, deterioro
cognitivo, abuso o negligencia, la pobreza, etc. Y también en las
circunstancias que les rodean (contexto social y familiar, coyuntura
socioeconómica…etc.).
La intervención actual de Cruz Roja con personas mayores
está dirigida a: aumentar la capacidad de su autonomía personal, mantener y
mejorar sus funciones cognitivas, reducir la soledad y el aislamiento social
involuntario, incorporar y mejorar hábitos saludables, impulsar el
envejecimiento activo, mejorar su protección y su capacidad para afrontar
posibles situaciones de maltrato, así como cuidar y apoyar a quienes cuidan de
personas mayores. Cruz Roja trabaja con las personas mayores para mejorar su
bienestar emocional y restaurar sus conexiones sociales.
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