Tras una larga campaña de perforación en la península de Yucatán (México), donde se encuentra el cráter del meteorito que acabó con la vida en el Cretácico, el equipo de científicos de la Universidad de Granada, coordinado por la investigadora del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra Francisca Martínez Ruiz, está analizando actualmente los sedimentos generados por el impacto
Conocer qué pasaría en un futuro en la Tierra si se produjese un impacto de las características de éste y estudiar en general los efectos de posibles impactos extraterrestres son dos de los objetivos de los proyectos de investigación de este grupo, así como de los programas internacionales en los que participa, como es el caso del Programa IMPACT de la Fundación Europea de la Ciencia
¿Qué pasaría en la Tierra si volviese a impactar un meteorito como el que acabó con la vida de los dinosaurios hace 65 millones de años? Para dar respuesta a esta pregunta un equipo de investigadores de la Universidad de Granada trabaja desde el año 1989 en el análisis de las huellas que este impacto dejó en el planeta. En nuestro país, los materiales extraterrestres se han encontrado principalmente en los afloramientos de sedimentos de la Cordillera Bética como los de Agost (Alicante) y Caravaca (Murcia), y de la cuenca Vasco-Cantábrica.
Este equipo ha contado con financiación del Ministerio de Educación y Ciencia a través de diversos proyectos del Plan Nacional I+D+I. También de la Junta de Andalucía, a través del grupo de investigación RNM179, dirigido por el profesor Miguel Ortega Huertas, y de programas internacionales como IMPACT, de la Fundación Europea de la Ciencia, y el de perforación oceánica “Ocean Drilling Program”. Las investigaciones se han desarrollado, además, en colaboración con distintas universidades y centros de prestigio internacional como la Universidad de París VI en Francia, las universidades de Roma y Bari en Italia, el ETH-Zetrum de Zürich en Suiza, y la Universidades de San Diego y Stanford en Estados Unidos.
Huellas bajo el océano
Para descubrir que pasó en la Tierra hace 65 millones de años, además de analizar las muestras encontradas en los afloramientos de la Cordillera Bética y de la Cuenca Vasco-Cantábrica, este grupo ha realizado investigaciones en otros afloramientos de esta edad en Túnez e Italia, ha participado en una campaña de perforación oceánica del “Ocean Drilling Program” en el Atlántico Noroeste y participa actualmente en el “Internacional Continental Drilling Program”, a través de las investigaciones que realiza sobre muestras de sondeos realizados en la Península del Yucatán, lugar en el que se encuentra el cráter del meteorito que acabó con la vida en el Cretácico, un dato que actualmente pueden confirmar gracias a todas las pruebas que han aportado los estudios realizados en la zona. Las investigaciones sobre los materiales extraídos en la zona han completado las realizadas en el Atlántico Noroeste a la latitud de la península de Florida (zona próxima a la estructura de impacto de Chicxulub, Península de Yucatán, México).
Aunque el análisis de las muestras procedentes de los sondeos en la Península de Yucatán lo están llevando a cabo actualmente, resultados previos señalan los principales efectos que produjeron este impacto. En este sentido, la directora de la investigación apunta al cambio climático y a la productividad de los océanos como dos de las consecuencias más importantes. "Se produjo un calentamiento de la Tierra a escala global como consecuencia de la extinción del plancton marino, que actúa como sumidero de CO2. Por tanto, ese CO2 pasó a la atmósfera, provocando lluvia ácida y el efecto invernadero que ello conlleva. Esto conllevó, además, una gran alteración química en los océanos que afectó gravemente a la productividad biológica marina, acabando finalmente con la vida”.
El calentamiento del planeta
Según Martínez, esto mismo se produciría si en un futuro volviese a impactar un meteorito de esas dimensiones en la Tierra, aunque asegura que teniendo en cuenta la diferencia que existe entre la escala geológica y la escala humana “existen muy pocas probabilidades de que eso ocurra a lo largo de toda la historia de la humanidad. Ahora bien, en lo que se refiere a meteoritos de menor tamaño y de menores consecuencias, las probabilidades son mayores”.
En cuanto a la posibilidad de que en un futuro la ciencia consiguiera desviar o alterar la órbita de un meteorito para evitar un impacto, la profesora Martínez asegura que “es algo sumamente difícil” y añade que “sería improbable poder frenar un evento catastrófico con las dimensiones del que acabó con la vida de los dinosaurios hace millones años”.
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