5/3/11

El Ayuntamiento de Motril otorga la Medalla de Oro de la Ciudad a un “alcalde ejemplar” Enrique Montero López





Carlos Rojas “Enrique Montero es y seguirá siendo el “alcalde ejemplar” de Motril, amante de su tierra y sus gentes, querido por muchos por encima de colores políticos, meticuloso y trabajador en favor de su ciudad”


La Casa Condesa de Torre Isabel ha sido el escenario para homenajear a un “gran alcalde”, entre los años 1941 a 1951 Enrique Montero López . El acto ha contado con la presencia de miembros de la corporación municipal y la familia Montero.

Este galardón, que fue aprobado en pleno el pasado 29 de octubre nace a petición expresa de sus familiares y reconoce la ardua labor que llevó a cabo Montero durante sus años de gestión al mando del Ayuntamiento de Motril.

El alcalde de Motril, Carlos Rojas, ha recordado que durante su intervención que “la nota de prensa publicada en el periódico El Faro el 26 de febrero de 1945 ya anticipaba, como una profecía, que la ciudad de Motril tendría con este alcalde un especial reconocimiento. en las líneas de este periódico el cronista del diario anhelaba “que un día no lejano, será ocasión de levantar el velo de la modestia para que enrique montero pueda recibir testimonio de la gratitud motrileña”. Hoy ha llegado ese día en el que este motrileño, enamorado de su tierra y comprometido con hacer de ella un mejor lugar donde vivir, saborea las mieles de este merecido reconocimiento a su labor”.

Rojas además indicó que “los Montero son una saga que ha llevado a Motril por bandera hasta todos los rincones de la geografía española. han sido y son nuestros mejores embajadores y conservan en cada barrica de ron toda la tradición de nuestra tierra...el sabor de Motril.

Enrique Montero López en sus diez años de proyectos y gestión al frente del Consistorio desde 1941 al 51, llevó a cabo la ampliación de los regadíos de Motril, la desecación de la zona del Jaúl y la canalización del Río Guadalfeo, y la restauración de la Iglesia Mayor, proyectos de los cuáles el mismo declaró sentirse satisfecho, “una empresa de la mayor trascendencia para la economía motrileña y un potente generador de empleo para trabajadores en paro”, como así lo apuntan los documentos de la época.


Otro de los grandes hitos dentro de su trayectoria como alcalde fue la remodelación y ampliación del hospital de Santa Ana, al que dotó de un pabellón antituberculoso y un centro secundario de higiene rural. Por este motivo le fue concedida la encomienda con placa de la orden del mérito sanitario, costeada mediante suscripción popular por sus desvelos y sacrificios en el desarrollo sanitario de Motril.


Al alcalde Enrique Montero también se le atribuye el mérito de la llegada de aguas potables al Varadero, la cesión de solares al patronato de Santa Adela para la construcción de viviendas baratas o el abastecimiento de agua potable y alcantarillado en el barrio de Capuchinos.

Montero quiso conservar todos los símbolos que identifican a Motril, sus raíces y su arraigo, sin dejar atrás por ello la idea de progreso, para que en las calles y plazas convivieran tradición y modernidad entroncadas en un mismo prisma. En esta línea, fue el responsable de la urbanización y adecentamiento de calles y plazas, que comenzó con la Plaza de Burgos y Plaza de España, en la que encarga el proyecto-homenaje al Cardenal Belluga, que plasma en una escultura encargada al escultor Fernando Correa y que finalmente sale de las manos de Pablo Coronado.

Desafortunadamente, la intachable trayectoria de este “alcalde ejemplar” se ve truncada en 1951 por una enfermedad que le obliga a retirarse de la alcaldía de su ciudad porque le fallaban las fuerzas.


Carlos Rojas ha subrayado que “Enrique Montero es y seguirá siendo el “alcalde ejemplar” de Motril, amante de su tierra y sus gentes, querido por muchos por encima de colores políticos, meticuloso y trabajador en favor de su ciudad...Sin dejar de ser por ello el patriarca de los Montero, el que es recordado en las reuniones familiares más de medio siglo después. enrique montero al que le gustaba comerse un plato de huevos fritos y espichás, la persona austera pero tremendamente generosa. El padre de María, Rosario, Enrique, Concha, Amelia y Francisco , autor del Ron Pálido Montero y del regusto dulce que nos brinda al recordarlo, que perdurará en la memoria y el corazón de todos los motrileños”.



Comunicado familia dr. Emilio Garvayo Dinelli


Atendiendo a la publicación que en distintos medios de comunicación, entre ellos el diario de prensa escrita de mayor tirada en la provincia el “Ideal de Granada ”, donde se informa del reciente galardón otorgado por la actual Corporación Municipal del Ayuntamiento de Motril en el que se concede la Medalla de Oro de la ciudad a título póstumo al Excmo. Señor y ex¬-alcalde motrileño Enrique Montero por entre otros motivos y cito literalmente “haber sido el responsable de la reconstrucción del Santuario de la Virgen de la Cabeza” como así se llega a reconocer en un breve comunicado de prensa.

Yo Paloma Garvayo Hernández, hija del ya fallecido y también ex alcalde motrileño Dr. Emilio Garvayo Dinelli demando de dicho Consistorio Municipal como también de aquellos medios de comunicación que por error infundado han vertido tal información, la corrección inmediata y la restitución de la memoria histórica de mi padre.

Parece mentira que desde el propio Consistorio Municipal exista tan profundo desconocimiento de la historia “reciente” de nuestro pueblo.

Si en Motril hay que agradecer a alguien “la reconstrucción del Santuario de la Virgen de la Cabeza” no es a otra persona que no sea mi propio padre.

Emilio Garvayo Dinelli popularmente conocido como el “alcalde de la Patrona” accedió al gobierno del Ayuntamiento de Motril por orden expresa del Gobernador Civil, con el objetivo de finalizar varias obras que había iniciado su hermano Antonio Garvayo Dinelli, anterior alcalde, que tristemente no pudo acabar por su repentino fallecimiento.
Cómo él mismo reconocería el nombramiento lo recibió con “pocas ganas” ya que lo que quería realmente era ejercer su profesión de medicina, que siempre fue lo primero en su vida.

Don Emilio Garvayo Dinelli, contra los que muchos esperaban de él, resultó ser un alcalde revolucionario. Al encontrarse a un Ayuntamiento económicamente derruido realizó sin alharacas la primera reforma racional de la plantilla de funcionarios municipales. El presupuesto con el que contaba entonces el Ayuntamiento de Motril era escaso, los únicos ingresos con los que se contaban eran solamente con los arbitrios que se pagaban en los fielatos. Pero a pesar de todo ello pudo llevar a cabo cuantiosos proyectos en los tres breves años que duraría su alcaldía, desde el 1957 al 1960.

1. Construcción e instalación de un depósito, maquinaria e instalación de tuberías para la elevación del agua potable a los domicilios particulares. (Hasta la fecha los motrileños si querían agua tenían que ir a la fuente).
2. Construcción de 12 Escuelas o colegios públicos y 12 viviendas para maestros, entre estas podemos destacar por ejemplo el colegio público Antonio Garvayo Dinelli que dedicó a la memoria de su hermano, o el Colegio Público Ave María ubicado en la zona del Puerto.
3. Construcción de aceras y pavimentación de 40 calles de la ciudad.
4. Ampliación del alumbrado eléctrico y colocación de tubo fluorescentes que hizo de Motril el pueblo más alumbrado de toda la provincia.
5. Creación de Parque Municipal de Bomberos, inexistente hasta la fecha.
6. Aprobación de estudios, proyectos y financiación de trabajos preliminares, delimitación de la zona marítima terrestre de Motril, futura ciudad de verano. Entre estos proyectos destacar la construcción de la Fábrica de la Celulosa cuyas escrituras fueran firmadas el 28 de mayo del año 1957 con un presupuesto de 400 millones de pesetas de la época.
7. Reconstrucción del Santuario de la Virgen de la Cabeza, patrona de Motril a través de una recolecta popular -que promovió personalmente como alcalde durante los años que duró su alcaldía- (donativos y limosnas) para las obras del Santuario y donde el ayuntamiento no aportó ni una sola peseta.
8. Construcción de los mercados municipales de Torrenueva y Carchuna.
9. La acometida de nuevos regadíos de Carchuna y Pueblo nuevo.

Además intentó erradicar el chabolismo existente a la entrada de la Playa de Poniente, que consiguió en parte al aprovechar la visita del Ministro de la Vivienda José María Martínez Sánchez Arjona el 15 de septiembre del año 1960. Los ministros no venían mucho por aquí en aquellos días, aunque lo hicieran más veces que ahora, y se les llevaba a ver el Puerto, la Fábrica de Celulosas, o el camarín de la Virgen de la Cabeza, sin embargo Emilio Garvayo puso el plato bocabajo y ante el asombro de todos, llevó a Sánchez Arjona a las chabolas de Santa Adela y le hizo entrar en algunas de ellas para que saboreara el ambiente. Y de allí salió la promesa ministerial de “vamos a quitar esto de aquí”. Promesa que rodó a través de toda una generación hasta cumplirse del todo tres alcaldes más tarde con esfuerzos que llevaron un cuarto de siglo para conseguirlo.

Mi padre, un ser de profundas convicciones cristianas nunca pretendió ni quiso el reconocimiento público de su obra, por ese mismo motivo y por respeto hacia la memoria de mi padre y todo lo que para mí -como su hija- ha significado en mi vida tampoco pido para él ningún tipo de premio, recompensa o reconocimiento público. Pero solicito eso sí, que se respete su memoria no atribuyendo a terceras personas obras que sólo y exclusivamente corresponden a él, y sólo a él. Ése es para mí y para mi padre el mejor tributo que se le puede hacer a un buen hombre, a un buen padre y en definitiva a un buen motrileño.


Por último señalar:
En mi poder queda toda la documentación (facturas, documentos gráficos, y todas las aportaciones que realizaron miles de motrileños para la reconstrucción del Santuario -con nombres y apellidos- etc.…) de su más que productiva alcaldía. Algunos de estos documentos serán remitidos como prueba de lo que digo a los distintos medios de comunicación. Y en un futuro muy cercano serán publicados en la web para mayor conocimiento del pueblo de Motril.


Atentamente Paloma Garvayo Hernández

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