A pesar de las muchas veces que este Comité ha denunciado las deficiencias estructurales y de planificación en la Comisaría Local de Motril, a la Superioridad y responsables de las obras de la misma, estos no han hecho el menor caso. Pese a la deficiencia en la calidad de los materiales de construcción y de planteamiento de la Comisaría de Motril, no se han realizado gestiones de ningún tipo dirigidas a resolver dichas deficiencias. Sin embargo, por parte de los responsables políticos policiales no escatiman en el gasto de tres millones de euros o más para el cambio de insignias y otras parafernalias para dar satisfacción a algunos responsables policiales. Todo ello, sin tener que hacer modificaciones en el presupuesto, en cambio para hacer cualquier reparación en el citado inmueble, dicen que tienen que librar una cantidad determinada, modificar el presupuesto y cubrir una serie de trámites que no se hacen necesarios para otros fines como el descrito anteriormente. De esta suerte se pasan el tiempo estudiando presupuestos y pasándose la pelota entre dependencias y responsables de turno mientras la Comisaria, en parte, se cae materialmente.
A tenor de lo referido, y con ocasión de los últimos vientos, se ha podido observar la caída de placas de revestimiento de la fachada que cubren la infraestructura de la Comisaría. Por suerte aún no ha resultado nadie herido, pese a que las referidas placas “llueven” hacia la vía pública, lo que ha motivado que se haya tenido que acotar el perímetro de la Comisaría con una cinta policial indicativa en la que limita el paso por las inmediaciones de la misma, aunque es zona donde habitualmente los vecinos sacan a sus mascotas a pasear, con sus hijos menores y aquellas y estos no entienden de cinta policía. Igualmente es de significar la existencia a escasos metros de esta dependencia del Pabellón Polideportivo de la ciudad donde diariamente acuden multitud de niños.
De seguir esto así, los funcionarios tendrán que acudir al trabajo con un casco de seguridad, medios de los que se habrán de dotar a los ciudadanos que se personan a la misma para realizar cualquier trámite.
Pero además, en el interior de la Comisaría se encuentran ventanas arrancadas, los funcionarios trabajando entre puntales que están sujetando los umbrales de las ventanas, como se pueden observan en las fotos que se acompañan al escrito. En resumen, el edificio indicado y sus dependencias no reúnen las condiciones mínimas exigibles de seguridad e higiene en el trabajo, tanto para los funcionarios que prestan servicio en la misma como para los ciudadanos usuarios.
Este Comité se pregunta a quien se han de deducir responsabilidades por la “chapuza” que se hizo con esta edificación hace siete años, qué responsabilidades civiles, penales, administrativas y, sobretodo, políticas se han deducido por la pésima gestión en la realización de la misma. Sin olvidar que la obra fue financiada con los impuestos de todos los ciudadanos, y que a la vista de los resultados descritos se han visto engañados traicionados en la confianza depositada en los gestores políticos.
Desgraciadamente estamos en un país que ponemos los semáforos después de recoger los muertos. Pues en este caso que quede patente la denuncia del SUP.


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